DANZA ORIENTAL
El resurgir de lo femenino

Desde el inicio de los tiempos, la danza del vientre estuvo presente entre los pueblos como representación del rito del nacimiento.

Sus fines principales eran sagrados, honrando en los rituales a la Gran Diosa Madre, diosa de la femineidad y de la fertilidad. Con el paso del tiempo, viajando junto a los pueblos nómadas, pasó por diversas regiones, recibiendo influencias de varias culturas, principalmente de la cultura árabe, tranformándose así en la actual danza del vientre.

Sus grandes beneficios, físicos y espirituales, hacen que sea una danza practicada por innumerables mujeres en todo el mundo. Esta danza ha logrado sobrevivir hasta nuestros días, gracias a su femineidad, sensualidad y gracia. Y hoy en día comienza a ser muy importante para la mujer moderna como un resurgir de lo femenino.

Esta necesidad de dignificar la danza se debe a que en épocas anteriores el mundo occidental le había atribuido un valor puramente erótico. La danza del vientre no está destinada al placer masculino, sino que brinda la posibilidad a la mujer de acceder a su mundo interior.

La danza oriental se caracteriza de movimientos sinuosos que ponen en circulación la energía al punto de descargar las tensiones del cuerpo. El contacto con la música y el ritmo nos permite acceder al mundo del arquetipo de la Gran Madre, a quien se atribuye el origen de vida y de la energía vital de la Naturaleza.

Su práctica conduce a la mujer a un equilibrio total: físico, mental y emocional; la mujer que vive, piensa y ama.

“La danza oriental tiene una doble función, nos reboza de endorfinas el cerebro y aumentando la dopamina, obtenemos más anestesia y relajación natural. Nos hace vencer la inercia a permanecer sin hacer nada. La acción precede a la motivación y que mejor acción y más completa que la danza”.

BENEFICIOS FÍSICOS

La Danza Oriental permite el desbloqueo, la fluidez y la coordinación; gracias al trabajo por separado de cada parte del cuerpo tal como cadera, caja torácica, pecho, hombros, cabeza y otros así como la eliminación de los conocidos nudos de tensión que se forman ya sea por estrés, cansancio físico o llevar tiempo sin refrescar ciertos músculos. También ayuda a mejorar el riego sanguíneo, equilibra la presión arterial, refuerza los músculos pélvicos (muslos y abdomen), reduce los dolores menstruales, mejora las funciones del aparato digestivo, corrige vicios posturales, evita la artrosis y sobre todo, se queman muchas calorías (230-300 por hora).

BENEFICIOS EMOCIONALES

La combinación de movimientos y música, producen ritmos y sensaciones que traen a la superficie todos los sentimientos sumergidos en nuestro interior. En estos momentos la mujer se convierte en una guerrera a la conquista de una misma.

La música es recibida de diferentes formas y provoca distintas emociones que se van transmitiendo a través del movimiento (alegría, tristeza, sensualidad, celebración).

La fluidez en los movimientos torácicos nos permiten adentrarnos en la naturaleza de nuestros sentimientos; explorándolos primero, conociéndolos y aceptándolos después y de esta forma aprendemos a manejarnos emocionalmente desde nuestro centro.

Como consecuencia se genera un cambio de actitud ante la vida, un positivismo hacia ella, permitiendo un descanso psíquico significativo, facilitando y valorando el "ser tu misma", trabajando la creatividad, la expresión y la armonía, conociendo nuestros miedos y nuestros límites.

Este baile proporciona una progresiva confianza en uno mismo y elimina de forma progresiva aquellas creencias que están impidiendo expresarte de manera natural y sencilla.

Libre...La danza del vientre puede ser practicada por mujeres de todas las edades, independientemente de la habilidad. La mayoría de estos movimientos sinuosos, sensuales y bellos son símbolos que las bailarinas algunas veces sin saberlo, nos hablan del gran principio de la creación, del universo, de las leyes de la naturaleza asimismo nos hablan de la vida cotidiana de la propia esencia lunar cíclica, de cómo manejarnos en el día a día, polarizándonos para mejorar nuestra calidad de vida.
La repetición de los estos símbolos de la filosofía hermética despierta nuestra mente intuitiva, despierta nuestra mente emocional ,creatividad, despierta a la Gran Diosa interna que cada mujer lleva dentro.

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